viernes, 11 de octubre de 2013

LAS NUEVAS “PEJE AVENTURAS”

Jacob Aquino Muñoz.

11 de octubre de 2013.

El 5 de octubre, la Presidencia de la República publicó una carta suscrita por Erwin Lino Zárate, secretario particular de Enrique Peña Nieto, en donde responde al documento que presentó el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), pidiendo una consulta ciudadana sobre la reforma energética y eliminar incrementos en los impuestos. 

En la carta, Lino Zárate manda la petición de Morena por un tubo, en este caso no petrolero sino legislativo, le dice que se fueran con su música y su petición al Congreso de la Unión, para entenderse con los legisladores, porque es ahí donde está y será la aprobación de las iniciativas. 

Días antes, López Obrador le hizo “fuchi” a la invitación de los legisladores para que asistiera al Congreso, para exponer sus propuestas sobre la reforma energética. 

El que sí acudió fue el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas. No le hicieron mucho caso, no porque sus propuestas no fueran buenas, sino porque los legisladores tienen un conducto auditivo especial, que conecta una oreja con la otra, permitiendo que todo lo que entra por un lado, salga por el otro, rápidamente y sin problemas.

Eso lo sabe bastante bien López Obrador y no quiso gastar saliva, verbo ni esfuerzo con los legisladores y mejor decidió enviar su petición de una consulta pública sobre la reforma energética a la Presidencia de la República. Los morenitos que firmaron la carta de petición fueron José Agustín Ortiz Pinchetti, Bertha Elena Luján Uranga y Octavio Romero Oropeza.

Peor tantito, si los legisladores tienen las orejas ventiladas, en la administración pública federal las tienen taponadas. Cuando se trata de una política del Jefe del Ejecutivo, los funcionarios tienen los oídos con un mecanismo automatizado de cierre, con válvulas que solo abren cuando escuchan alineamientos al objetivo. 

Por ello, el tipo de respuesta que les generó la oficina de la Presidencia era esperada y esperable por todos, menos por los ingenuos que hicieron la petición. El brinco y el berrinche no se hizo esperar y el domingo 6 de octubre, López Obrador movilizó a cuanto moreno y morena que encontró a su paso, inclusive uno que otro güero, a un mitin masivo en la ciudad de México.

Ahí, según su discurso, la patria petrolera vendible a la iniciativa privada quedó muy cuestionada. Además, López Obrador convocó a la desobediencia civil, a cercar a las cámaras de senadores y de diputados, a no pagar la luz ni impuestos y vetar a televisoras, con la finalidad de avanzar en su propuesta de consulta ciudadana. 

El personaje es ave de tempestades, sabe crearlas y motivarlas, es alguien que no puede cambiar de opinión y no cambiará de tema. Ante tanta necesidad y tanta inconformidad, su mejor oferta es la de siempre, la de una farmacia donde se encuentra remedio a todos los males.

Aún con todo el apoyo de los morenos, la nueva “peje aventura” parece que ya se engüeró. Su convocatoria aún no tiene el eco deseado, por el momento. 

La desobediencia civil está actualmente ocupada en otras cosas más importantes, como por ejemplo, luchar contra la reforma educativa, la cual, según parece, va para largo. 

Además, los desobedientes civiles por afición del SME andan ahora sin paga y, por ello, están más ocupados en lograr acuerdos económicos con el gobierno federal y sin mucho tiempo ni ganas, para andar colaborando en las nuevas “peje aventuras”. 

Ayer, los  líderes del SME obtuvieron una jugosa tajada de dinero público, logrando que 1,400 ex trabajadores de Luz y Fuerza del Centro, afiliados al SME, se les pague una pensión vitalicia de 15 mil pesos mensuales a cada uno. Nada mal para ellos, nada bien para el resto de los ciudadanos que tenemos que pagar esas pensiones.

Los “anarquistas” también están ocupados en resolver sus asuntos, particularmente, en la liberación de sus compañeros detenidos en las manifestaciones del 2 de octubre en el Distrito Federal.

Sin adeptos disponibles, por ahora, la nueva “peje aventura” caminará en círculos, como perrito que trata de morderse la punta de la cola. Debe andarse con cuidado porque actualmente, en la izquierda, se muerden la cola unos a otros.

La realidad es que en este país, cada quién anda con su demonio adentro, con su propia demonología, que quieren sacar hacia afuera y contaminar más, lo ya contaminado. 

Por su parte, el ciudadano tendrá que vérselas con toros mucho más difíciles que los maestros y los morenos. Más impuestos, más inflación, menos empleo, menos gasto público, más pobreza. A esos demonios, si hay que temerles.


Artículo también publicado en "ES Diario Popular". http://www.esdiario.com.mx/opinion/15943-las-nuevas-peje-aventuras


morena


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