Jacob Aquino Muñoz.
28 de agosto de 2013.
Cada fracaso le enseña al hombre algo que necesitaba aprender. Charles Dickens (1812-1870) Escritor británico.
Las Ciudades Rurales Sustentables (CRS) fue uno de los programas insignias del sabinismo, que también resultó en el más rotundo fracaso, no por sus propósitos sino por sus resultados, estrategias y acciones.
El programa de ciudades rurales pretendía combatir la dispersión poblacional, la cual, según el propio gobierno anterior, era fuente causal de la pobreza y la marginación en el estado de Chiapas, por lo que decidió llevar a cabo un proceso de reubicación de personas, cuyos resultados eran muy difíciles de predecir.
Antes de tener resultados, empezó la lisonjería en torno al programa. El más importante, el representante del PNUD en México, Magdy Martínez Solimán, expresó alabanzas al gobierno sabinista y al programa de ciudades rurales. Era un nadar contracorriente de la opinión de los especialistas del mismo PNUD, quienes daban resultados contrarios a lo que el jefe manifestaba públicamente.
De acuerdo al Conteo de Población y Vivienda del 2005, en Chiapas existían 19,410 localidades de las cuales el 99% eran menores de 2 mil 500 habitantes y concentraban al 52% de la población. En el 2010, según datos censales, el número de localidades chiapanecas crecieron a 20,047, dando como resultado 637 localidades adicionales entre 2005 y 2010. Este es el principal indicador del rotundo fracaso.
Ligado a la estrategia de Ciudades Rurales se establecieron nuevas normas para la creación de poblados, como las modificaciones a la Ley de Categorización Político Administrativa de los Núcleos de Población del Estado de Chiapas, con el afán de prohibir la fundación de nuevos poblados. A partir de dicha ley, la creación de un poblado debe contar con carta urbana y acreditar suficiencia de recursos para garantizar los servicios.
Las nuevas normas no fueron respetadas por nadie, incluso ni por el propio Programa de Ciudades Rurales. Solo en Nuevo Juan de Grijalva se cumplió con las normas de desarrollo urbanístico y de creación de poblados, pues es la única CRS que cuenta con decreto de creación emitido por el Congreso del Estado y con carta urbana autorizada por el Ayuntamiento de Ostuacán.
De las 27 ciudades rurales que se establecieron como meta sexenal, solo se pusieron en marcha 5 proyectos de ciudades rurales, lo que significa una cobertura de atención al 18% de la meta propuesta. Otro fracaso.
Según los informes de gobierno del 2007 al 2012, se realizó una inversión global de 2,159.6 millones de pesos para la construcción de cuatro Ciudades Rurales Sustentables y una Villa Rural Sustentable, así como también para gastos en estudios y proyectos, compra de predios, proyectos productivos, construcción y mantenimiento de albergues, apoyos a damnificados y obras complementarias en lugares donde no se hicieron ciudades rurales.
De los proyectos puestos en marcha sólo se concluyeron las CRS de Nuevo Juan de Grijalva y de Santiago El Pinar. Las de Ixhuatán y Jaltenango están inconclusas, pese al enorme gasto realizado en ellas. La edificación de la Villa Rural Sustentable de Emiliano Zapata está suspendida y los líderes de dicha comunidad fueron encarcelados. Son fracasos en la fase constructiva.
En Nuevo Juan de Grijalva existe un acercamiento a la evaluación de avances en materia social, particularmente sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio, aunque se reconoce que en materia económica, no fueron los esperados. Debido a la falta de ingresos, el retorno poblacional a las comunidades de origen es constante. Los habitantes tienen ahora dos formas de vida, una cara y una barata.
El índice de marginación en Santiago El Pinar mejoró sustancialmente, debido a la enorme inversión aplicada en agua potable, drenaje y vivienda. Este proyecto fue diseñado, dirigido y controlado por el entonces superpoderoso subsecretario de planeación y presupuesto, quién hizo a un lado al Instituto de Ciudades Rurales. En este proyecto no existe evaluación económica, no hubo reubicación y las viviendas nuevas no fueron habitadas.
Se proyectaron construir 1,927 viviendas para igual número de familias en las Ciudades Rurales Sustentables Nuevo Juan de Grijalva, Ixhuatán, Jaltenango y Santiago El Pinar, dando una inversión per cápita por familia de 1 millón 120 mil pesos, una de las más altas en la historia de Chiapas. Este parámetro traduce el fracaso del programa.
En el Plan Estatal de Gobierno 2013-2018, se establece que la dispersión poblacional no tiene una relación causal directa y evidente con el desarrollo humano en el ámbito municipal. Reconocida esa situación, no es entendible porqué el gobierno estatal aún no decide qué hacer con dicho programa.
Comentarios al Correo electrónico: jaquinom23@hotmail.com. Twitter @jaquinom23. http://jacobaquino.blogspot.mx/
Artículo también es publicado en el "ES Diario Popular" http://esdiario.com.mx/opinion/15022-ciudades-rurales
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