Jacob Aquino Muñoz.
19 de agosto de 2013.
En esta vida hay que morir varias veces para después renacer, y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra. Eugenio Trias, filósofo español.
Dicen que recordar es vivir, aunque sean amarguras tan amargas como las que generan las crisis económicas.
Mis recuerdos sobre el tema inician 1976, cuando casi al final de su gobierno, Luis Echeverría tuvo que anunciar la devaluación del peso mexicano, el cual ya tenía muchos años de estar a 12.50 pesos por dólar. El lema sexenal fue “arriba y adelante” y así fue, pero con el endeudamiento y el gasto público desmedido, que provocaron la devaluación.
La segunda crisis económica fue en 1982, cuando el Presidente José López Portillo anunció una devaluación acompañada de la estatización de la banca. Había prometido a los mexicanos administrar la abundancia del petróleo y defender el peso como un perro. El lema sexenal “la solución somos todos”, fue más bien la corrupción somos todos. Por ello, no hubo nada, ni abundancia ni petróleo ni “perro” que nos defendiera.
Con Miguel de la Madrid Hurtado, la crisis económica fue galopante durante casi todo su sexenio. Para aguantar las devaluaciones, el gobierno federal aceleró la máquina de hacer billetes y sobrevino una terrible inflación. En 1987 tuvimos el mayor porcentaje de inflación que la historia registra, fue casi del 160% anual. El lema sexenal “renovación moral de la sociedad” y también del endeudamiento público que se seguía renovando.
Al entrar el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, la crisis económica empieza aminorar. Se da inicio a la apertura comercial con la firma del TLC y con esto surgen cambios estructurales en el sistema financiero mexicano. El peso se puso a flotación, lo que ocasiona, hasta ahora, devaluaciones mínimas pero constantes. El lema sexenal fue “que hable México” y desde ese momento no hemos parado de hablar de ese sexenio.
Debido a la inflación, durante el sexenio salinista, muchos mexicanos éramos millonarios ficticios. En ese tiempo, mi sueldo mensual era de 6 millones de pesos y el tanque de gasolina de mi carro se llenaba con 500 mil pesos. Era una pachanga andar cargando tanta lana en la bolsa. En 1993 le quitaron 3 ceros al peso, dando paso a nuevos pesos. Un nuevo peso equivalía a mil antiguos pesos. Con ello, los millonarios ficticios nos volvimos pobres reales.
Con Salinas de Gortari, México entra a la era de la globalización, tan repudiada hoy en día. Al final de su sexenio, enfrenta el levantamiento zapatista, el candidato de su partido es asesinado y tuvo que recurrir a un emergente, que le salió contraproducente.
Al iniciar su sexenio, Ernesto Zedillo encuentra unas bombas financieras a punto de explotar, con el vencimiento de los tesobonos. A partir del famoso “error de diciembre” de 1994, México inicia un nuevo ciclo de debacle económica. En ese momento, el déficit público federal dijo hasta aquí. No quedó otra cosa que apretarse el cinturón.
Afortunadamente, durante el gobierno de Ernesto Zedillo, las cosas empiezan a cambiar. El manejo financiero de país es más serio y se tiene un respeto irrestricto a las decisiones del Banco de México. El lema del sexenio fue “bienestar para tu familia” pero, pese al esfuerzo, las familias acabaron más pobres y el bienestar igual.
La estabilidad financiera que dejó el gobierno zedillista, fue aprovechada por el Gobierno del Presidente Vicente Fox. Hizo lo más sencillo, que fue respetar las decisiones financieras del Banco de México, no lo trastocó y mantuvo bajo control las variables macroeconómicas más importantes, principalmente, el déficit público. El lema foxista fue “el voto del cambio”, que más bien fue un simple cambio por devotos de hueso colorado.
La gente pequeña necesita grandes mensajes. Por ello, Felipe Calderón no tuvo un lema, sino cuatro. Ninguno dio resultado, principalmente ese del “presidente del empleo”. En el 2009, México enfrenta otra crisis económica, pero esta vez fue diferente, no fue causado por el mal manejo de las finanzas públicas nacionales. El golpe vino del exterior, esta vez ocasionada por la economía de los Estados Unidos, con la crisis de su mercado hipotecario. El golpe fue mundial.
A la crisis de los estadounidenses, le han seguido otras, principalmente, en países europeos. Todo ello, es consecuencia del liberalismo económico, que como ha dicho Lula Da Silva, han convertido al mundo financiero en un auténtico casino, donde los inversionistas ganan y los ciudadanos pierden.
En el 2009, Chiapas atendió adecuadamente la crisis económica mundial. Puso en marcha el Plan Estatal de Impulso a la Economía de las Familias Chiapanecas que movilizó a comerciantes informales, dándoles triciclos tapizados de logotipos de “hechos, no palabras”, para que vendieran más tamales, raspados, elotes y palomitas.
Sin ese plan chiapaneco, la crisis económica mundial hubiera sido mucho mayor. Se salvaron las bolsas de valores de todo el mundo. Wall Street nos la debe. Perdón por el sarcasmo, es que es lunes.
Comentarios al Correo electrónico: jaquinom23@hotmail.com. Twitter @jaquinom23. http://jacobaquino.blogspot.mx/

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