martes, 20 de agosto de 2013

EL DENGUE Y EL MERENGUE

Jacob Aquino Muñoz.

20 de agosto de 2013.

La mitad de la vida es suerte, la otra disciplina; y ésta es decisoria ya que, sin disciplina, no se sabría por dónde empezar con la suerte. Carl Zuckmayer (1896-1977) Escritor alemán.

Para entender el título de este artículo, les diré que el merengue es, además de una rica golosina, un baile tradicional de origen dominicano, donde es necesario mover todo el esqueleto, igual que cuando se tiene el dengue. 

Hablaremos primero del merengue y luego del dengue. El merengue lo asocio al estilo de construcción de obras del ayuntamiento capitalino. Un meneo entre funcionarios y contratistas, donde se llevan al baile a los ciudadanos.


En mi uno de mis pasados artículos que denominé “Tragicomedia”, mencioné la forma tan chusca, graciosa, trágica y horrorosa, que el ayuntamiento capitalino anterior ejecutó la obra del colector del drenaje en uno de los márgenes del Río Sabinal, en el andador norte, entre la 10 y 11 poniente. Un verdadero merengue.

El baile capitalino empezó con esa obra del colector nuevo que destruyó el colector viejo. Las aguas negras que manaron, tiraron el muro. Las máquinas que utilizaron para construir colector y muro, dañaron el puente de la 10 poniente. Construcción del puente quedó encima de nivel de calle y tuvieron que realizar obras de desfogue, mal hechas todas, por cierto. 

El canal interior del río, que también destruyeron con la construcción del muro y puente, quedó inconcluso, porque las lluvias no paraban. Cuando la lluvia cesó, también cesó el flujo de dinero y la obra quedó abandonada. Recientemente, la presente administración municipal recuperó el ánimo y se animó a realizar esta obra. 

Qué bueno que lo haga, pero que malo que lo realice en plena época de lluvias. A duras penas lograron terminar 30 metros de canal central. No avanzaron más, pero ahora están gastando dinero público, para sacar el material sobrante del cauce del río.

En estos momentos, los 30 metros que construyeron del canal central del Sabinal son innecesarios, por la cantidad de agua que corre por el río, pero si serán fundamentales en la época de estiaje, para evitar el mal olor, encharcamientos y, sobre todo, para prevenir enfermedades como el dengue. 

Dentro de lo malo, algo bueno se ha hecho, como son los trabajos de desazolve del Río Sabinal, el cual es fundamental para la prevención de enfermedades transmitidas por vector. Este trabajo es más efectivo que 100 campañas de fumigación. Las nubes de zancudos y mosquitos desaparecen al no tener donde reproducirse.

El año pasado no se realizaron trabajos de desazolve del Sabinal. En este año, afortunadamente sí, pero el muro derribado para que entraran las máquinas al seno del río, no fue nuevamente arreglado. Actualmente, el muro yace semi derrumbado en casi una cuadra completa. Con él, también han caído árboles gigantescos y las confianzas ciudadanas. 

Lo único que no ha caído ni caerá, porque sus cimientos son muy sólidos, es el funcionario público responsable de esta situación. En Tuxtla, desde hace mucho tiempo, en calidad de obras municipales, lo que hacen con la cabeza, lo barren con la cola, pero no pasa nada. El día que sancionen, las cosas serán diferentes.

La prevención, como son los trabajos de desazolve del Río Sabinal, es fundamental para prevenir las enfermedades transmitidas por vector. Hay que dar más banderazos para prevenir, para desazolvar, para limpiar y menos para fumigar. 

La propia Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), recomienda mejorar la eficacia y la eficiencia de los programas nacionales de control de vectores, aplicando un control sostenible a largo plazo y ecológicamente adecuado, que reduzca la dependencia de los insecticidas. El arsenal de insecticidas es muy limitado y hay pocas perspectivas de que lleguen al mercado nuevos compuestos. Al mismo tiempo, hay un problema cada vez mayor de resistencia a esos materiales. 

Por ello, es imprescindible aplicar mejores políticas para crear una vida mejor. En esta materia, es necesario echarle más inteligencia al asunto y menos insecticida a las soluciones. Con la renovación del gobierno, también se renuevan las esperanzas ciudadanas de que las cosas serán mejores. Tenemos la confianza que así será.

México y Chiapas deben contar con una evaluación científica de los riesgos para la salud y el medio ambiente que pueden propiciar los mecanismos de fumigación hasta hoy utilizados. Debemos conocer datos fiables y comparables, sobre la exposición humana, las intoxicaciones y otros efectos adversos que tienen sobre la salud.

La Asamblea Mundial de la Salud adoptó varias resoluciones con miras a fortalecer la capacidad de las naciones, para aplicar medidas eficaces en la materia y apoyar la creación y adaptación de métodos alternativos viables. Ahí están, no hay que inventar el hilo negro.

Comentarios al Correo electrónico: jaquinom23@hotmail.com. Twitter @jaquinom23.  http://jacobaquino.blogspot.mx/


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